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CÓMO SALIR DEL ARMARIO



Y por qué vale la pena hacerlo







Hablamos de “salir del armario” cuando nos referimos al proceso mediante el cual una persona del colectivo LGTBI+ manifiesta voluntaria y públicamente a los demás su orientación afectivo sexual o de identidad de género.


Ante la pregunta de si es recomendable o no salir del armario, tenemos que decir que cada caso es particular y que deberíamos primero evaluar la situación personal, familiar y social de cada persona. Pero, en general, y siempre que no peligre la integridad física, será adecuado y saludable dar este paso.


Salir del armario favorece que los demás te conozcan tal y como eres en un área tan importante de tu vida como es la afectivo-sexual. Además, según estudios, es un factor de protección de problemas como la ansiedad, la depresión, la baja autoestima y el sentimiento de soledad no deseada.


La salida del armario favorece también un aspecto muy importante para el desarrollo de la personalidad y una buena salud psicológica y social: el sentido de pertenencia al grupo. Pensemos que el sentirnos que pertenecemos a un grupo que nos sostiene y en el que estamos seguros es algo que las personas pertenecientes al colectivo LGTBI+ hemos visto muy mermado a lo largo de nuestra trayectoria vital.


Por último, salir del armario fomenta la honestidad (con nosotros mismos y con los demás), la intimidad y la complicidad. Y esto es muy importante para las relaciones sociales, favoreciendo el establecimiento de vínculos más sanos y auténticos.


A continuación, veremos una serie de reflexiones y recomendaciones para dar este paso tan importante en nuestras vidas.


1) ELIGE BIEN EL MOMENTO


Es importante tenerlo claro. Puedes coger papel y lápiz y hacer un balance de pros y contras de salir del armario y de no hacerlo. Escribe lo que vas a ganar y a perder en cada una de las opciones.


Piensa también que, aunque sabemos que tomar la decisión es beneficioso y saludable, no tienes por qué hacerlo si estás confuso, presionado o no te sientes preparado para afrontar las consecuencias.


2) PREPARA EL TERRENO


Antes de lanzarte a la piscina, puedes hacer pequeños ensayos. Por ejemplo, en lugar de sentar a tu familia y hablar con ellos, puedes hacerlo primero con un amigo, una tía, un amigo o con alguien con el que te sea más fácil dar el paso.


También puedes tantear las reacciones de tu familia sacando el tema de la homosexualidad o la bisexualidad en alguna conversación, hablando de alguna noticia de actualidad o de algún amigo homosexual.


3) RODÉATE DE ALIADOS


Es importante que no te sientas solo durante el camino y que te rodees de apoyos antes de dar el paso. Busca aliados en tu familia, en tus redes sociales, en tu barrio, en tu entorno laboral. También puedes ir a asociaciones LGTBI y pedir información, hablar con personas que ya han dado el paso o acudir a un psicólogo para que te acompañe en el proceso.


4) PUEDES POSPONER LA SITUACIÓN SI…


Ya hemos dicho que salir del armario es positivo para nuestra salud psicológica (y también física), pero hay algunas situaciones en las que probablemente va a ser mejor posponer la decisión.


La visibilidad es importante, pero la vida y la integridad de las personas lo es todavía más. Por lo tanto, si estás en entornos difíciles, donde tomar la decisión puede hacer que aparezca violencia de algún tipo, protégete antes, busca ayuda y ya veremos más adelante la manera de dar el paso.


5) SAL DEL ARMARIO PASITO A PASITO


A veces no es cuestión de un día o de dos, sino de meses o incluso años. Puede que se produzca la típica escena en la que reúnas a parte de tu familia alrededor de una mesa y lo expliques, pero más adelante vas a tener que volver a salir del armario muchas más veces en según qué entornos.


Puede ser que seas visible para tus amigos, pero no para tu familia, o que cambies de trabajo y quieras volver (o no) a dar el paso. En cualquier caso, salir del armario va a ser un proceso y, aunque es verdad que la primera vez que te expreses vas a sentir un antes y un después, será un trabajo más progresivo y a largo plazo.


6) SALIR DEL ARMARIO NO TIENE EDAD


Puedes salir del armario en la adolescencia, con tus amigos de la universidad, a los 40 años con tus hijos o después de la jubilación.


Hacer visible tu orientación afectivo sexual o de identidad de género es algo idiosincrático y personal y, en ese sentido, no hay una edad adecuada en la que tengas que hacerlo, aunque cuanto antes mejor, ya que evitas muchos conflictos, miedos y ansiedad vivida en soledad.


7) VIVIR EN EL ARMARIO NO COMPENSA


Ya hemos dicho que, ante determinadas situaciones, va a ser adecuado posponer la decisión o, al menos, pensar bien cómo lo vamos a hacer y rodearnos de aliados que nos protejan y ayuden en momentos de tensión o violencia que se puedan producir. Sin embargo, en la mayoría de casos, a la larga no va a compensar estar dentro del armario.


Tener miedo a dar el paso es normal, pero se supera y vale la pena. Ya no solo es cuestión de activismo y de defender tus derechos desde una posición más visible, sino también de vivir tu vida con plenitud y honestidad.


8) RECUERDA QUE, VISIBLES O NO, TENEMOS QUE DENUNCIAR


Por último, recordarte que, dentro o fuera del armario, tenemos que denunciar todas las situaciones de violencia LGTB fóbicas que suframos. Si tus padres no te tratan bien, si sufres bullying en el colegio (o lo sufre tu hijo o hija), acoso LGTB fóbico en el entorno laboral, o te insultan o agreden en la calle, tienes que pedir ayuda.


Si estás pensando salir del armario, no sabes cómo hacerlo o ya has dado el paso y necesitas que te acompañemos en el proceso, puedes ponerte en contacto con nosotros y te ayudaremos. En IAN DE PSIQUE, RUMBO HACIA TU BIENESTAR.


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