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LAS DIETAS NO FUNCIONAN

Actualizado: 16 ene



¿Qué es lo que hago mal?









En consulta me encuentro con muchos pacientes dietantes, sobretodo ahora, al inicio del año. Aunque el motivo de la consulta no esté relacionado con la alimentación, es algo que debemos evaluar, ya que puede estar influyendo de manera negativa en la persona.


En la RAE podemos encontrar tres definiciones de Dieta. Una se refiere al conjunto de alimentos que ingerimos de manera regular. Es decir, un patrón alimentario que es diferente en cada persona y que dependen de la cultura, de las preferencias o de una larga serie de aprendizajes. Y esta es la definición “buena”.


Las otras dos definiciones hacen referencia al régimen que deben seguir personas con alguna enfermedad y a la restricción alimentaria.


Cuando hablamos de dieta, no nos referimos a la primera definición. Nos referimos a un patrón alimentario que tiene como objetivo bajar de peso, que además suele ser temporal, y aquí empieza el problema. Si la dieta tiene fecha de caducidad, cuando la terminemos (es decir, alcancemos nuestro objetivo) o la abandonemos, volveremos a estar como al principio, o peor. Volveremos al peso inicial, a un aumento de peso gracias al efecto rebote y a un estado psicológico perjudicado por no haber alcanzado o mantenido nuestro objetivos, insatisfacción, culpa y desmotivación. Pero vamos a lo importante…


Para empezar, si tienes un peso saludable, ¿cuál es el motivo para bajar de peso? Solo está justificada la necesidad de bajar de peso cuando un médico lo prescriba. Si la respuesta a la pregunta es “para verme mejor”, te anuncio que la felicidad o la satisfacción no tiene nada que ver con tu físico.



Las dietas no funcionan, y no lo digo yo, lo dice la ciencia. Ahora te argumento algunos de los errores más comunes que cometemos para que la dietas no funcionen o fracasen:


1. Motivación, expectativas y objetivos. Cuando el objetivo es la pérdida de peso y no lo conseguimos, sentimos que hemos fracasado, y a veces intentamos otra dieta milagro que tampoco nos va a funcionar. El error está en los motivos que tenemos para esa pérdida de peso, que no suelen ser hábitos saludables. Por lo tanto, las expectativas no pueden ser realistas ni alcanzables, sobretodo cuando la dieta es transitoria.


Entendemos la dieta como un sacrificio por el que tenemos que pasar, una idea totalmente negativa. En cambio, podemos transformarlo en algo positivo, tener hábitos saludables para siempre.

2. La mayoría de las dietas que tienen como objetivo adelgazar suelen ser restrictivas. Eso significa restricción calórica, ayunos, pasar hambre o comer alimentos o preparados que no nos proporcionan placer. Y os recuerdo que la restricción facilita la aparición del atracón.


3. No aprender a comer de manera saludable y no buscar ayuda profesional. Este es un clásico. Intentamos hacer las mil y una dietas que nos recomienda cualquiera, ya sea una amiga, vecina o la entendida del herbolario. En vez de buscar una persona cualificada como dietista o nutricionista, entre otros (dependiendo de cada caso, será necesario también otro tipo de profesionales como psicólog@, psiquiatra, médic@ o entrenador/a personal).


4. Hábitos saludables vs. malos hábitos. Dentro de los hábitos saludables no entran pautas como pasar hambre, saltarse comidas, tener alimentos prohibidos o compensar. Por ejemplo, desde hacer deporte excesivo, pretendiendo quemar aquello que hemos comido de más, hasta utilizar productos milagro para adelgazar o quemar calorías. Y con malos hábitos quiero decir llevar una vida sedentaria, beber alcohol y/o fumar o simplemente comer de manera excesiva o restrictiva.


En resumen, deja ya de intentar hacer la dieta milagro y pon en marcha las siguientes recomendaciones:


- No empieces el lunes, el momento y el lugar es aquí y ahora.


- Deja de juzgar tu cuerpo. Solo tenemos uno en esta vida, cuídalo, ámalo y agradece todo lo que te proporciona.


- Aprende a comer de manera saludable, si no sabes cómo empezar, busca ayuda profesional.


- Realiza actividad física de una manera saludable que se ajuste a tus características corporales y gustos.


- Recuerda que el descanso también es importante y necesario.


- Plantéate metas realista, ponte objetivos alcanzables y ten paciencia y constancia.


- Si no te sientes motivad@ es más probable que abandones. Revisa aquello que te limita para realizar el cambio.


Cuando no somos capaces de llevar y mantener hábitos saludables, la opción más inteligente es buscar ayuda profesional. Recuerda que el motivo para el cambio de dieta no debe ser la pérdida de peso, sino llevar una vida saludable rumbo hacia tu bienestar.

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