SEXOLOGÍA

La Psicología es la ciencia que estudia la mente y la conducta, la Sexología por su parte es la ciencia que estudia el comportamiento sexual, la sexualidad del ser humano y sus diferentes manifestaciones.
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En muchas de las problemáticas pélvico-sexuales suele considerarse una confluencia psicofísica donde el motivo inicial que pudo provocar la problemática podría llegar a remitir parcial o completamente, pero durante el proceso de la experiencia puede haberse aprendido a anticipar, lo que puede generar temor y/ansiedad a la relación sexual y una mayor tensión. Con lo cual, el problema supera el ámbito biofísico y acaba transformándose en un conflicto emocional.

Por lo tanto, aun cuando se necesite un posible tratamiento médico, se considera necesario abordar desde un punto de vista psicológico.
 
Nos ocupamos tanto del diagnóstico y tratamiento de las dificultades o trastornos sexuales como de ofrecer asesoramiento para ayudar a las personas a disfrutar plenamente de su vida sexual.
 
TERAPIA SEXUAL:

A través de la terapia sexual se pueden abordar inquietudes sobre la función sexual, sentimientos sexuales e intimidad. Los problemas cuya etiología no es tanto actitudinal, sino que poseen componentes más profundos que requieren una intervención, estaríamos hablando de terapia sexual.

Aunque habitualmente se trabaja de manera conjunta, ésta puede realizarse tanto a nivel individual como en el ámbito de la pareja.

Se trabajan muchos aspectos de la vida de la persona. Creencias sobre el sexo, la sexualidad individual y en pareja, educación sexual, traumas, el contexto actual de la persona…
 
ASESORAMIENTO SEXUAL:

Problemas originados por falta de información, información errónea, inexperiencia u otros problemas actitudinales o situacionales.

 
¿Cuándo hay que acudir a un sexólogo clínico?
No es necesario tener problemas sexuales para acudir al sexólogo. Querer mejorar nuestra vida sexual ya es un buen motivo.
El sexólogo clínico te puede ayudar en cualquier tema relacionado con la vivencia de la sexualidad en el área amorosa, reproductiva, erótica o de género.
Algunas de las demandas sexuales más frecuentes son las siguientes.
  • Inquietud acerca de la sexualidad
  • Deseo de ampliar los conocimientos sobre sexualidad
  • Deseo de enriquecer tu vida erótica
  • Presentar alguna dificultad que interfiere en la satisfacción sexual, como por ejemplo.
    • Dificultad para obtener y/o mantener la erección
    • Dificultades para controlar la eyaculación
    • Dolor durante el coito
    • Vaginismo
    • Aversión o miedo al sexo
    • Dificultad para llegar al orgasmo
    • Disminución del deseo sexual
    • Sentir mucha ansiedad cuando se conoce a una persona nueva
    • Dificultades para comunicarse en el ámbito amoroso
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Utilizamos un enfoque integrador centrado en las necesidades de la persona. La acompañamos a lo largo de todo el proceso promoviendo tanto la gestión de sus problemas como el desarrollo de habilidades que le permitan disfrutar del bienestar psicológico y sexual.