¿Y si… estas navidades NO hacemos REGALOS?


Ya estamos a mitad de noviembre y los almacenes de ropa, perfumerías y jugueterías se han puesto las pilas. ¿Quién no ha visto ya los turrones y los Ferrero Rocher en el supermercado? Noviembre esta para anticiparnos algo que a unos nos encanta y que otros detestan; LAS NAVIDADES.


¿Ya has pensado qué regalarle a tu familia? ¿Eres de los que se adelantan a comprarlos o de los que ya está investigando qué NECESITA, QUÉ LE HACE FALTA, QUÉ QUIERE?


Pues vengo hablar hoy contigo de una sensación que me sigue desde hace unas cuantas navidades. Me ilusiona mucho prepararlo todo, buscar el regalo adecuado para esa persona, envolverlo muy bien con ese papel que sé que le hará reír, el momentazo de darlo (soy de las que no se aguantan hasta la fecha) y pufff esa ilusión desaparece rápidamente sin quedar ni rastro de ella. Es como lo ya conocido de “le han dado un montón de regalos y con los que más a jugado es con la caja” :(


Mi pregunta es ¿podemos hacer que esa ilusión dure más tiempo una vez ya hemos dado el regalo? ¿y si encima permaneciera esa ilusión para quien lo da y para quien lo recibe? Cómo…


Se me ocurre no hacer regalos sin ton ni son, se me ocurre regalar momentos, experiencias, vivencias compartidas entre esa persona especial y tú. Regalar momentos exclusivos con tu madre, con cada uno de tus hijas o hijos, con tu hermana o hermano, etc. Seguro que hay talleres de costura, de cerámica, de crear tu propio florero, un paseo a caballo, una de cine, salir a comer o cenar a ese sitio que le encanta, un fin de semana, .... Opciones hay miles, para todos los gustos y para todos los bolsillos. ¿Te animas a buscar este tipo de regalazos?


Si todavía no te acaba te diré en qué puede ayudarte esto y para qué:


- Fomentan y propician un tiempo de calidad para hablar de muchas cosas.

- Al ser un contexto agradable nuestras defensas y estado de alerta se reducen y nos es más fácil comunicarnos, sincerarnos, hablar de cosas pasadas, contar nuestros proyecyos.

- Se rompe la rutina.

- Es una manera de decirle a la otra persona que la conoces a fondo y sabes a la perfección qué le gusta y qué cosas le hacen ilusión.

- Se generan anécdotas de las cuales hablaréis repetidas veces a lo largo de vuestras vidas, y aunque sean experiencias desastrosas no os dejara de sacar una sonrisa porque fue algo vivido en común.


¿Podemos hacer que esa ilusión dure más tiempo una vez ya hemos dado el regalo? ¿y si encima permaneciera esa ilusión para quien lo da y para quien lo recibe? Cómo…


Si se te ocurren más opciones cuéntamelas para poder seguir acompañándote Rumbo hacia tu Bienestar.


La originalidad de un regalo no se encuentra dentro del paquete


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