¿SI LE HABLO SOBRE LA MUERTE LE TRAUMATIZARÉ?

El primer error que comentemos como padres es querer evitarles una situación dolorosa.



Es curioso como siendo algo que forma parte de nuestra naturaleza sea uno de los temas másevitados a tratar con los peques de la casa. Pero claro… si echamos la vista atrás y entendemos la cultura de donde venimos tenemos una explicación de porqué se a considerado durante mucho tiempo un tema tabú.


Sí, es cierto que hoy en día se habla sobre ello, pero nos cuesta mucho todavía sin querer lo vamos dejando pasar porque tampoco sabemos cómo enfrentarnos a esa conversación y además nos suele pillar desprevenidos y justo justo cuando un ser querido (incluimos aquí a nuestras mascotas) muere y ya es inevitable hablar sobre el tema con los peques de la casa. Es entonces cuando nos invaden, como adultos, los miedos y las dudas: “¿Cómo se lo digo?”, “¿le dejo ir al tanatorio?”, “¿es mejor no decirle nada y ya preguntará?”, “Mejor no llorar delante de ellos para que no sufran”, … etc.


A veces nos da tanto miedo hablar sobre ello que decidimos cometer el segundo error: mentirles o enmascara la verdad (“se ha ido de viaje y no sabemos cuándo volverá” o en el caso de las mascotas “se ha ido con otra familia o a hacer feliz a otro peque”). Esta opción debemos desecharla por muy tentadora que sea ya que forma parte de nuestro papel como adultos y guías acompañarles en estas situaciones tan complejas que son inherentes a la vida y sobre todo porque cuando más tarde son conscientes de la mentira o de que algo no se les contó puede aparecer el resentimiento, rabie y una pérdida de confianza.


Como algo natural que es, lo mejor es hablarlo cuando se tenga oportunidad. Y que mejor que la misma naturaleza para hablar del ciclo vital. Utilizar las plantas o los insectos como primeros ejemplos hace que sea más fácil iniciar el tema y pronunciar la palabra muerte para nosotros y a ellos comenzar a escuchar el término y empezar a entender qué significa este concepto y su repercusión. Además, siempre debemos adecuar nuestro vocabulario y manera de explicarlo a su edad y a lo que sepamos que va a entender. Hacerlo de esta manera te va a facilitar hablar del tema sin la presencia de emociones intensas por tu parte y justo eso, le transmitirá normalidad y naturalidad al concepto. Tu objetivo es que poco a poco vaya entendiendo que la muerte es universal, para todo ser vivo, y permanente.

“La muerte es una vida vivida. La vida es una muerte que viene”

Así más adelante y conforme vayan teniendo más curiosidad te podrán preguntar con total normalidad todas las dudas que les surjan. Estar preparado para ello es importante, ya que debemos contestar y dar respuesta lo más inmediatamente posible. Si en algo dudas o no sabes cómo contestar pídele un rato o dile que vas a buscar bien la respuesta y al día siguiente resuélveselo. Incluso puedes apoyarte de los cuentos. Hay varios así que elegir el correcto también es importante. Te dejo aquí algunos ejemplos: “Siempre” de Ana Galán y Marta Sedano, “Soy la muerte” de Elisabeth Hellando y Marine Schneider, “Para siempre” de Camino

García o “Te echaré de menos: Un cuento para recordar a los que ya no están” de Tomm Tinn-Disbury entre muchos otros.


Hacer todo este proceso simplemente os hará más fácil el momento en el que haya una pérdida muy querida y dolorosa. El concepto ya estará asimilado, ya conocerá las emociones que suelen surgir en el momento y podréis pasar el momento unidos y sin miedos, solos sintiendo y llorando con naturalidad la pérdida. Este punto es importante ya que conociendo de antemano nuestra manera cultural de despedirnos de nuestros seres queridos y habiéndole anticipado todo le podrás preguntar si quiere o no participar e ir al cementerio o tanatorio incluso y que de esta manera sea partícipe como ya he dicho con naturalidad. Solo debes recordar no dejarlo en ningún momento solo o sola y aunque demuestres que esto te desconsuela, duele y entristece mantienes un equilibrio para ser su regazo y apoyo. Indirectamente estará aprendiendo estrategias de afrontamiento, gestión emocional, empatía y lo que significa el vacío que nos dejan las personas que ya no están


Por último, volver a la rutina diaria es fundamental para todos y sobre todo para ellos ya que les aporta confianza y seguridad siempre y cuando se mantenga una comunicación constante, atendiendo y entendiendo sus diferentes reacciones y las fases por las que pueden pasar durante, al menos, el primer año de la falta de ese ser querido. Acompañar en todo el proceso a tu peque es fundamental para su crecimiento personal y emocional y si en el proceso tienes dudas no dudes en preguntarme. Estaré encantada de acompañarte a ti y a tu familia rumbo hacia vuestro bienestar.

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