SEÑALES DE RIESGO EN LA DETECCIÓN DE UN TCA’’

NO ES IGUAL EL VERANO PARA TODOS




Muchas personas viven el verano como una época de descanso, de reencontrarse con amistades, viajar… etc. En cambio, para muchas otras personas puede suponer una época desagradable, basada en múltiples exposiciones: a alimentos (ej. helado), prendas de ropa (ej. bikini/bañador), planes característicos de esta época (ej. ir a la playa)… etc.


Por lo que de cara al verano podemos detectar en nuestros hij@s, pareja, amig@s o familiares, comportamientos y/o conductas ‘’diferentes’’ que puedan ser señales de alerta de que algo no va bien en su forma de relacionarse con su cuerpo y/o alimentación.

¿Cuáles podrían ser algunas señales que nos indicaran que algo no va bien?


Preocupación excesiva por temas concretos: comida y/o imagen corporal (entre otros). La persona empieza a desarrollar un control excesivo por su alimentación, se vuelven más selectivos a la hora de elegir qué comer, restringen alimentos que antes podían comer con total normalidad, adquieren rutinas a la hora de sentarse a la mesa (partir la comida en trozos pequeños, separar unos alimentos de otros, beber abundante agua para tragar… etc.).


• Evitan exponer su cuerpo: cuando hay una mala relación con el cuerpo, casi siempre va unido a una distorsión corporal (perciben su imagen corporal de una forma que no es como la real), a consecuencia de esta percepción deciden no exponerse a situaciones en las que su cuerpo pueda quedar demasiado expuesto, como ir a la playa o a la piscina.


• Conductas de seguridad: del mismo modo que evitan este tipo de planes, la persona comienza a tener también ‘’conductas de seguridad’’ como por ejemplo evitar determinadas posturas en las que su cuerpo pueda mostrarse de una forma que a la persona no le guste, porque piensa que pueda hacer que otros la juzguen o vean su cuerpo, como por ejemplo: sentarse llevando un pantalón corto. Para gestionar el malestar que les supone sentarse así, emplean conductas de seguridad como: taparse con un bolso encima de las piernas, cruzar los brazos sobre el abdomen… etc.


Se aíslan: a menudo todo este tipo de exposiciones suponen una elevada fuente de malestar en la persona que lo padece, por lo que en muchas ocasiones deciden comenzar a aislarse: dejan de acudir a actividades con las que antes disfrutaban, ponen excusas a propuestas o a planes nuevos…, acaban convirtiendo de su casa, su ‘’zona de confort’’.


• Cambios en la forma de vestir: a raíz de la distorsión corporal que presentan, deciden dejar de vestir determinadas prendas de ropa que antes si vestían, como pantalones cortos, ropa ceñida, camisetas de tirantes… etc. La razón es que, al ver su cuerpo de una forma totalmente distorsionada ante el espejo, tienden a pensar que si ellos ven su cuerpo así, cualquier persona que esté a su alrededor también lo va a ver y no le va a gustar, por lo que llegan a la conclusión de que la única forma de evitar que otros vean su cuerpo es evitando que quede expuesto. Por este motivo deciden cambiar las prendas anteriormente mencionadas por, pantalones largos, camisetas anchas… etc.


• Comportamientos extraños: quizás lo primero que te llame la atención sea que la persona en concreto desde hace un tiempo ‘’se comporta de forma rara’’. Después de comer se va directa al baño (dónde pasa mucho tiempo), permanece encerrada en su habitación gran parte del día, tiene un humor bastante decaído, verbaliza que casi nunca tiene hambre, se pesa bastantes veces al día/semana… etc


Estado anímico: en ocasiones presentan un estado de ánimo caracterizado por la irritabilidad. La tendencia a aislarse se ve reflejada en que se muestran menos comunicativos, la mayor parte del tiempo la emoción que predomina en ellos es la tristeza… etc.

Estas son algunas de las señales que pueden indicarnos que algo no va bien. Sin embargo en cada persona las conductas pueden ser distintas, pero todas van encaminadas en una misma dirección. Ante cualquier tipo de duda, en el momento en el que se identifiquen alguna de estas señales se recomienda consultar con un profesional.


Ante la mala relación con la alimentación y/o con el cuerpo se abren dos caminos, el que te conduce a avanzar dirección a la enfermedad (hacia un Trastorno de la Conducta Alimentaria) y el camino de la recuperación, del tratamiento, el que te conduce rumbo a tu bienestar.

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