¿QUÉ ME PUEDE OCURRIR SI CONSUMO COCAÍNA?

¿Reconoces algún síntoma?




La cocaína es una droga estimulante que actúa rápida e intensamente en el organismo, con gran poder de adicción. Los efectos son relativamente cortos, es decir, sobre los tres cuartos de hora, y se consume mayoritariamente en forma de polvo. Aparecen sentimientos de grandiosidad, confianza y bienestar aumentado. Esto es debido a la liberación de dopamina en el cerebro que supone una gratificación inmediata.


Las dosis varean en función del consumidor, la pureza del producto y la tolerancia desarrollada. Generalmente se busca el consumo como una forma de eliminar la fatiga y el sueño, búsqueda de euforia o desinhibición. No obstante, dicho “bienestar”, acaba traduciéndose en un estado depresivo de cansancio y alteraciones en el ciclo del sueño.


Según el Plan Nacional de Drogas (PND), el perfil de consumidor en España suele ser mayoritariamente, hombres con edad media de 36 años, con policonsumo. Además existen una serie de factores relacionados en los que se asocia el consumo de cocaína con mayores problemas con familiares o amigos, la policía o la ley o problemas económicos y accidentes de tráfico.



¿Cuáles son los efectos a corto plazo del consumo de cocaína?


Después de consumir cocaína, los efectos que aparecen son: sensación de euforia, exceso de energía, creerse capaz de conseguir ciertas cosas, disminución o ausencia de apetito, estado de alerta máxima, pupilas dilatadas, aumento de la temperatura corporal, aumento de la presión sanguínea, contracción de los vasos sanguíneos, hipersensibilidad a la luz, paranoias, disfunción eréctil.


Otro de los efectos son los tics, o espasmos, que realizan las personas cuando consumen. Son movimientos involuntarios en los que se lleva la mano a la nariz o una repetida inspiración nasal.



.¿Cuáles son los efectos a largo plazo del consumo de cocaína?


El consumo repetido de cocaína, acaba desembocando en una tolerancia a la droga, de modo que, se necesita cada vez más cantidad de la sustancia para conseguir el mismo efecto y con mayor frecuencia que al inicio del consumo.


Los efectos a largo plazo que se pueden producir son: alteraciones cardiovasculares (fallos cardiovasculares, arritmias, infartos de miocardio o ictus), enfermedades respiratorias (aumento de la frecuencia respiratoria, asma, edemas pulmonares, desgaste tabique nasal, orificios en la parte de arriba de las encías), enfermedades hepáticas, secuelas psicológicas (alucinaciones, esquizofrenia, agresividad, irritabilidad, apatía,

depresión…), alteraciones digestivas (úlceras en el estómago, vómitos, diarreas), fallos en los riñones. Además también existe un descuido personal, como falta de higiene, pérdida de peso, falta de responsabilidades, conflictos familiares y sociales. A su vez, la mayoría de los consumidores tienden a encerrarse en sí mismos, acaban desarrollando una personalidad paranoica, con celotipia, o incluso una conducta sexual inapropiada.


Algunos estudios relacionan el consumo de cocaína con el riesgo de desarrollar enfermedad de Parkinson. A su vez, en los consumos a largo plazo, especialmente aquellos en los que se inician en la adolescencia (que es cuando el cerebro aun esta en desarrollo), se ha demostrado un empeoramiento de la capacidad cognitiva (memoria, aprendizaje, atención…). Asimismo también se ha relacionado el consumo de la cocaína con cuadros de psicosis, pudiendo aparecer alucinaciones visuales y táctiles y convulsiones.


“Por una raya de cocaína no me va a pasar nada”


¿Qué ocurre si consumo cocaína y alcohol?


La persona consumidora suele utilizar el efecto depresor del alcohol para paliar la euforia de la cocaína, resultando una combinación muy peligrosa y potenciando las consecuencias de ambas sustancias. En algunos estudios se ha demostrado que el consumo de ambas sustancias puede provocar hipertrofia cardíaca, es decir, las paredes del corazón engrosan y su funcionamiento empeora. Aunque podemos pensar que esto puede ocurrir con la ingesta de grandes cantidades de alcohol, la realidad es que con un consumo frecuente de alcohol, ya es suficiente para poder darse esta situación tan perjudicial.


Aunque muchas veces estemos consumiendo y pensemos “Esto no me va a pasar a mí”, el ser humano es vulnerable y las personas consumidoras pasan por el riesgo de desarrollar las consecuencias nombradas anteriormente. Osea, “Nos puede tocar en cualquier momento”. Por eso es necesario buscar ayuda profesional, con el fin de trabajar estas creencias y aceptar la adicción como una enfermedad.



EN IAN DE PSIQUE PODEMOS AYUDARTE, RUMBO HACIA TU BIENESTAR.


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