Si te pido una definición de “homosexual”, ¿qué ideas surgen en tu mente? ¡Siendo sincero! Todas las que has ido interiorizando acerca de la homosexualidad a lo largo de tu vida, seguramente: promiscuidad, enfermedad, defecto, vergüenza, culpa, drogas, ETS…







Claro, el aprendizaje de prejuicios y estereotipos durante la infancia puede quedar para siempre residual en nuestro sistema de valores, de modo que afectará al conjunto de creencias erróneas o sobre nuestra identidad y puede desembocar en emociones negativas y baja autoestima.



Homofobia interiorizada es la interiorización, en una persona homosexual, de la violencia simbólica contra los homosexuales. Habría dos formas de expresarla: de forma sutil o manifiesta.



Se expresa de forma manifiesta en actitudes como puede ser un trato hostil y de rechazo hacia otras personas homosexuales o hacia su propia homosexualidad, como también la denigración de la propia homosexualidad como estilo de vida aceptable. Así como puede expresarse forma sutil en ejemplos como no ver con buenos ojos que dos personas del mismo sexo muestren su afecto en público, aversión por la “pluma”, avergonzarse de ir con su novi@ de la mano por la calle, la falta de voluntad para revelar a los demás la propia homosexualidad, la percepción del (y miedo al) estigma asociado con ser homosexual y la aceptación de los estereotipos sociales sobre la homosexualidad. etc.



Por lo que, salir del armario y expresar públicamente tu homosexualidad no significa, en absoluto, que te hayas librado de la homofobia interiorizada.


En el libro Quiérete mucho, maricón de Gabriel J. Martín nos pone un ejemplo divertido para entenderlo. Imaginemos una peli estadounidense de terror. Un grupo de adolescentes se queda encerrado en la casa donde han sucedido muertes inexplicables. De repente, la “rubia tonta” se queda sola, se oye un ruido y ella empieza a preguntar en voz alta: “Bobi, ¿eres tú?”



¿Qué creéis que va a suceder? Seguramente penséis: “que va a aparecer el asesino y se la va a cargar”. Efectivamente, tenemos muy interiorizado el guion y eso nos permite saber a qué atenernos porque podremos predecir qué ocurrirá. Predecimos, aunque a veces la caguemos con nuestras predicciones. La homofobia interiorizada nos sesga a anticipar consecuencias negativas por el hecho de visibilizar que somos homosexuales como “si digo que soy gay/lesbiana, en el trabajo van a cuchichear, mi padre/madre se va a sentir incómodo/a, mis amigos/as van a pensar mal de mí…”



La homofobia justifica las agresiones y, por eso, la homofobia interiorizada supone una convicción implícita de que las sufrirás. Pero en algunos casos puede que tengas razón y en otros, puede que te estés equivocando.


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