Exhaustos, irritados y con una gran sensación de incompetencia… Así es como veo a muchos papis en consulta. O incluso solo a uno de ellos, en la mayoría de casos a ellas a las mamás, con una sensación de soledad ante la lucha.


Esa es la otra cara de la parentalidad. A esto se le conoce como Síndrome de Desgaste o Burnout Parental, el cual afecta tanto a la dinámica familiar como a la relación de pareja. Es esos momentos te invade una montaña rusa de emociones desagradables además de unas ganas extremas por tirar la toalla.


Lo que no sabes es que tal desgaste te lleva a un distanciamiento emocional con esos peques por los que se te cae la baba tantas veces.


Necesito respirar, ya no puedo más, a veces siento que tengo ganas de desaparecer y marcharme


Muchos sabéis que tener hijos equivale a pasar a un segundo o quizá un tercer plano de vuestras propias vidas, sin embargo, pensarlo es totalmente diferente a vivirlo. No hay tregua, no hay un KitKat de ser mamá o papá.


Entonces, ¿Qué puedes hacer para no llegar a este extremo?


  • Prioriza las cosas a las que puedes llegar en un solo día. Recuerda que solo tenemos 24h y que unas 6 las usamos para dormir. Este punto si tienes un bebé es muy muy importante ya que dispones de menos tiempo para dormir…

  • Tiempo para ti. Sí, has oído bien, guarda un pequeño espacio que te represente sin excusas. Y como con los niños, no es cantidad de tiempo sino tiempo de calidad. Un baño de 20 minutos, disfruta del café de las mañanas antes de despertarlos y si sois dos reparte el tiempo de tal manera que cada uno pueda disfrutar de ese ratito a solas.

  • Ponte de acuerdo con tu pareja en cómo educar y criar. Difícil pero no imposible. Esto os evitará hablar más de la cuenta y acabar discutiendo.

  • Planea una salida en pareja al menos una vez al mes. Sé que te gusta salir en familia, pero si quieres que el punto de antes se consiga fácilmente cuidar esta parte de la familia es la clave.

  • Saca a tu niña o niño interior. Disfruta de tus niños tirándote al suelo, partiéndote de risa y haciendo que de vez en cuando te importe menos la limpieza, la lavadora, ayudar a los demás, etc…


Nadie dijo que fuera fácil, aunque tampoco tan difícil. Eres la persona adecuada para tus hijos, los conoces a la perfección y podrás superarlo si paras, rehaces y te pones en marcha de nuevo con más herramientas rumbo hacia vuestro bienestar en familia :)

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