El Matrimonio no Consumado se refiere a la pareja que pasado un cierto tiempo, no ha podido llevar a cabo el coito con penetración vaginal.


Históricamente, las parejas que no pueden consumar mantenían el problema en secreto. No obstante cada día más, gracias a la mayor información y educación sobre la sexualidad, las parejas se atreven a buscar ayuda para llegar a un diagnóstico y tratamiento eficaz.


Verse incapaces de realizar el coito no significa necesariamente que falten otros ingredientes como el amor, la pasión, o incluso tener una sexualidad activa


Muchas de estas parejas comparten juegos sexuales que les llevan al orgasmo, lo que no pueden realizar es la penetración vaginal.


El deseo de tener descendencia o el miedo a que la relación termine son los desencadenantes más comunes por los que dichas parejas solicitan ayuda.


Algo a tener en cuenta es que, independientemente de que la “no consumación” sea por cuestiones propias del hombre o de la mujer, el “asunto” es de la pareja y se debería resolver “en pareja”.


La problemática involucra a ambos miembros. Ambas partes son “víctimas” y “cómplices”. El sistema de interacción que han establecido hace que entre ambos se mantenga la dificultad. Por ejemplo, cuando ella quiere practicar el coito, él no logra la erección. En cambio cuando él consigue una erección ella no puede relajarse y vencer su miedo.


Cada pareja es un mundo y existen muchas variables psicológicas, psiquiátricas, culturales y ambientales que determinan las causas del trastorno.


En ocasiones es uno de los dos el que aparentemente tiene un problema sexual, otras veces son ambas personas. Él puede sufrir dificultades en la erección o eyaculación precoz. Ella puede padecer vaginismo, dispareunia, fobia a ser penetrada… ambos pueden padecer un deseo sexual inhibido o hipoactivo.


Realizar una entrevista clínica centrada en la vida sexual de la persona resulta imprescindible. Así, podemos conocer todos los datos necesarios para elaborar un diagnóstico preciso.


Entender qué sucede y por qué es una parte importante de la terapia. El conocimiento permitirá a la pareja tener más control sobre el problema y los niveles de ansiedad disminuirán considerablemente.


Tras el diagnóstico y la fase de psicoeducación en la que se explican las causas y mantenedores del problema, se elabora un plan de tratamiento personalizado que marcará el camino a seguir en las distintas sesiones.


Además de ayudar a tener una visión en profundidad de los conflictos subyacentes (en los casos en los que existan), de manera complementaria se interviene en la modificación de las distintas fuentes de estrés que están actuando en el presente. Por ello, intervenimos directamente sobre las causas inmediatas de las dificultades sexuales con distintos ejercicios o tareas sexuales.


Recuerda, si tienes algún tipo de dificultad podemos recorrer junt@s el camino Rumbo hacia tu Bienestar.

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