ESTRATEGIAS PARA DESARROLLAR LA INTELIGENCIA EMOCIONAL EN NIÑOS

¿Cómo logro que se exprese emocionalmente?




La capacidad de sentir es innata en el ser humano. Sentimos desde antes de nacer, aun que aún no le pongamos palabras. La inteligencia emocional debemos trabajarla desde que somos conscientes que estamos embarazadas y potenciarla desde el mismo momento en que nacen añadiendo y cambiando las estrategias según van evolucionando en su neurodesarrollo. Por lo tanto, sentir es algo innato, pero solo a través de la experiencia y de la guía del adulto aprendemos a gestionar esas emociones.



Esto me lleva siempre en consulta a lanzarle a los papis una cuestión ¿Cómo gestionas tú tus emociones? ¿cómo reaccionas cuando tu peque se enrabieta? Y ahí es donde todo cambia, donde empiezas a mirarte a ti con lupa en vez de a ese/a peque enrabietado/a. Así que aquí tenemos la primera estrategia para desarrollar esa inteligencia emocional en los niños: aprender a gestionar nuestras propias emociones y cambiar el foco de atención a qué hago yo y cómo reacciono ante sus malas reacciones. ¿Por qué? Porque el ser humano aprende normativamente a través de la observación y de la repetición de esas acciones. Si él/ella no quiere hacer algo y yo (mamá o papá) acabo gritando, enfadándome, pegándole un manotazo, zarandeándole o castigándole, están aprendiendo que esa es la manera de gestionar cuando sentimos enfados.



La segunda estrategia es conocer cómo se desarrollan los niños y cuándo sí pueden y son capaces de hacer una cosa y cuando aún no porque esas estructuras a nivel cognitivo aún no están maduras. No hace falta sacarse una carrera y hay libros muy amenos y de los que podemos aprender mucho como papis. Conocer que la estructura cerebral que se encarga de nuestra capacidad para controlar impulsos termina de madurar alrededor de los 20 años ya dice mucho de cuánto le estamos pidiendo o exigiendo a un niño de 4 o 10 años para que se comporte de la manera correcta en todo momento.


“Debemos servir como ejemplo positivo de aquello que intentamos inculcar, siendo los primeros en gestionar nuestras emociones con inteligencia y autocontrol para que los niños nos imiten” (Santos)


Tercera estrategia hablar en casa de emociones. Los adultos no somos perfectos y per se los niños menos. Si en casa no les vamos hablando de qué cosas nos suceden y qué emociones surgen y cómo solucionamos esas situaciones ¿cómo va a aprender? Recuerda que sentir es innato, pero debemos aprender y deben de enseñarnos cómo se llama cada emoción, qué cosas las producen, cómo gestionarlas para más tarde saber crear alternativas para solucionarlas. Hay cuentos para muy peques que os pueden ayudar para ir asociando situaciones y emociones.



A partir de ahí podéis idear estrategias y juegos según la edad del peque como, por ejemplo:



- Juegos de espejo y reconocimiento facial.


- Al mismo tiempo que vamos viendo cuentos como “El monstruo de colores”.


- Es importante crear un espacio de dialogo bidireccional de emociones, yo lo llamo

Asamblea Familiar pudiéndola hacer una vez por semana.


- Aprender junto a vuestros peques técnicas de relajación y respiración o incluso ir

juntos a yoga.


- Ver películas infantiles y hablar de cómo se han sentido los personajes es una manera de trabajar la empatía y la capacidad de ponerse en el lugar del otro, haciéndolo con películas y personajes que les llamen la atención.



Un sinfín de cosas más se os pueden ocurrir y si no es así te acompaño rumbo hacia tu bienestar y el de tus peques.

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