EL PAPEL DEL HAMBRE EMOCIONAL


Comer para calmar las emociones es un aprendizaje primario, que se remonta al principio de nuestra vida: cuando un bebé llora probamos a darle el pecho para intentar calmarlo.


Esta conducta de comer para regularnos emocionalmente se conoce como hambre emocional, y actualmente, bajo la influencia del deseo de estar delgados, es una conducta muy criticada.


¿Está mal comer cuando estamos emocionalmente afectados? la respuesta es NO. Ni está mal ni está bien, en realidad nos puede ayudar en un momento de desbordamiento emocional, y si no nos juzgamos por ello, si nos damos permiso para sentirnos desbordados, no tiene mayor importancia.


No somos perfectos, no partimos con todas las herramientas emocionales desarrolladas, vamos aprendiendo por el camino, es un proceso y lleva tiempo y esfuerzo.


Lo verdaderamente importante es lo que hacemos con esa emoción: gestión emocional. La validamos, aceptamos que está ahí, vemos qué la está produciendo, entendemos por qué nos sentimos así y buscamos opciones para cambiar aquello que nos está causando malestar.


El hambre emocional cumple una función en un momento en el cual no tenemos otro recurso para afrontar nuestro estado emocional. No siempre sabemos gestionar una emoción, y no pasa nada. Lo importante es aprender, enfrentar esas emociones, aceptarlas y actuar en consecuencia.


Permítete a ti mismo no ser perfecto, date tiempo para aprender y no seas demasiado autoexigente. Porque ser autoexigente en un momento de desbordamiento emocional solamente puede hacernos sentir peor.


Sé generoso contigo mismo y sigue el camino Rumbo hacia tu Bienestar.

Posts Recientes