Qué fácil es decir la palabra “no” para algunas personas y que difícil puede ser para otras, ¿verdad?


Hoy en día, vivimos en una sociedad que se ha asociado decir “no” con el hecho de “ser mal padre o madre” y esto asusta muchísimo. A muchos de los papás, les cuesta negar las peticiones de los hijos e incluso, son permisivos para satisfacer las necesidades de los más pequeños.


Hay que tener en cuenta que los papás son el primer modelo a seguir para los hijos, son el puente entre ellos mismos y la sociedad. Debido a ello, es de gran importancia que los cuidadores principales aprendan a negar algunas actividades sin el sentimiento de culpabilidad porque en una familia se deben seguir unas normas básicas, así como establecer límites. Pero, no se recomienda ser excesivamente rígidos prohibiéndoles peticiones sin ningún tipo de criterio.


Por tanto, como papás adultos tenemos que observar y analizar cada situación, establecer unos límites y normas básicas para mantener el orden en la familia

Los peques necesitan que un adulto les marque el camino a seguir, es decir, una libertad guiada. Necesitan una persona que les guíe pero que, al mismo tiempo, les deje experimentar para que puedan ir aprendiendo y asumiendo los problemas y las conductas realizadas. Durante el camino, debemos ayudar a los pequeños a conocer lo que es malo y bueno para ellos.


Cuando los adultos usamos con moderación la palabra “no”, ¿Qué le estamos enseñando a nuestro peque? Con esta simple negación el niño aprende que muchas veces en la vida no salen las cosas como uno quiere y, además, pueden poner en práctica habilidades como manejarse en los desacuerdos, negociar, gestionar la frustración y debatir, entre otras.


¿Y cómo aprenderemos como adultos a decir la palabra “no”? Hay que parar a reflexionar sobre las propias posibilidades, limitaciones, deseos, virtudes y defectos de los padres, porque a partir de aquí, hay que empezar a enseñar a los hijos a crecer. Se trata de estar en conexión con nosotros, para vincularse con nuestros hijos.


Asimismo, es muy importante exponer las razones coherentes de la respuesta dada con asertividad, sin ceder frente a los chantajes, así como tomar las decisiones siempre en conjunto para que el hijo no pueda emplear esa diferencia entre vosotros.


Recuerda que estamos aquí para acompañaros en el proceso Rumbo hacia vuestro Bienestar.


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