¿CÓMO SÉ SI TENGO UN PROBLEMA DE JUEGO?

¿Si me inicio en el juego voy a acabar siendo ludópata?


La práctica de los juegos de azar tiene origen hace más de 5000 años. Cuando una persona jugaba, era con la finalidad de entretenerse. Esta práctica se extendió a lo largo del mundo y se consideraba aceptada socialmente. No obstante muchas personas no le dan una finalidad lúdica al juego, sino que participan con el fin de ganar dinero, es aquí donde empiezan a aparecer problemas de adicción al juego.


Los estudios muestran que en los últimos años se ha producido un incremento en el juego desde que aparecieron los juegos online. El anonimato es uno de los motivos por los cuales dicha actividad resulta más adictiva y, además, cada vez se inician en el juego a edades más tempranas.


Según la American Psychiatric Association (APA) se afirma que “El juego activa el sistema cerebral de recompensa de forma similar a como lo hacen las drogas y provoca síntomas de manera similar a los que provocan las drogas”.


El hecho de introducir el juego patológico dentro de los trastornos adictivos hace que se tome mayor conciencia de dicha problemática. Al igual que ocurre en los trastornos con sustancia, cuando existe presencia de juego patológico, aparece dependencia y tolerancia, así como el síndrome de abstinencia.


Aunque la mayor parte de los jugadores lo hacen por diversión, existe un porcentaje que presenta una relación patológica con el juego. ¿Cómo se sabe cuando se está jugando por diversión y cuándo está suponiendo un problema?


Las personas con problemas de juego son cuatro veces más propensas a sufrir de abuso de alcohol y a fumar diariamente que los jugadores no problemáticos.


¿Qué jugadores tienen un problema y cuáles no?


Cuando se habla de problema, se habla de una práctica no saludable, asociado a una serie de consecuencias que causan daño en la persona jugadora o en su entorno familiar, social o laboral. Para diferenciar dichas prácticas, a continuación se explica las características de cada jugador.


Por un lado, los jugadores recreativos suelen disfrutar de la actividad y es vista con diversión, independientemente de si el resultado es ganar o perder. Aunque algunas veces esperan ganar, son conscientes de que existe una alta probabilidad de pérdida ya que se trata del azar. Si en algún momento existen pérdidas, hay aceptación ya que no les genera ningún malestar debido a que el dinero empleado en el juego no lo necesitaban para otros fines. El juego no ocupa la mayor parte de su tiempo, siendo capaces de emplear su tiempo con otras actividades, con la familia, etc.


Por otro lado, cuando el juego se convierte el problema, estas conductas cambian. Aparece la ansiedad cuando se juega, planifican las jugadas para ganar y cuando se juega predominan momentos de malestar en vez de disfrutar de la actividad. Los pensamientos asociados se relacionan con la creencia de que van a ganar dinero y que van a mejorar su situación económica, además creen tener control sobre el juego. Se dedica más tiempo al juego y se descuidan otras actividades o personas. La pérdida del dinero resulta estresante ya que emplean un dinero que era necesario para comer o para los gastos de la casa, entre otras cosas. Todo ello genera una serie de consecuencias asociadas al juego. Por ejemplo, las personas con problemas de juego tienen entre 3 y 4 veces más probabilidades de ser detenidas o encarceladas, debido a que tienen la necesidad de robar para poder pagar el juego.


Es importante identificar de qué manera estamos realizando las prácticas del juego y si es una conducta saludable. En caso de necesitar ayuda para detectar si tenemos un problema, es necesario contactar con un profesional.


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