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MINDFUL EATING O ALIMENTACIÓN CONSCIENTE.



Qué es y como empezar a practicarla








¿Eres consciente de cómo comes? En consulta nos encontramos con personas que están totalmente “desconectadas” de su alimentación. Debido al ritmo de vida que llevamos en el día a día, tendemos a no dar importancia a los momentos que dedicamos a nuestra alimentación y eso hace que nuestra relación con la alimentación no sea sana.



Cuando hablamos de relación sana con la comida no nos referimos solo a comer alimentos sanos o a las cantidades, sino también a hábitos saludables: si sabemos reconocer las sensaciones de hambre y saciedad, si tenemos alimentos o tipos de alimentos prohibidos cuya ingesta nos hace sentir culpables, o en general, aquellas emociones, pensamientos, actitudes y conductas que tenemos en relación con la comida.



Y es que nos hemos acostumbrado a poner el piloto automático cuando comemos. Por eso cada vez es más recurrente el "no tengo tiempo" en consulta. Comemos de pie, en el trabajo delante del ordenador, con el móvil en una mano y el tenedor en la otra. A veces, incluso quedamos con otras personas para disfrutar de una comida en un restaurante, y terminamos por no prestar atención a lo que tenemos delante. Comemos sin apreciar la exquisitez de los platos, las texturas de la comida, sus aromas y saboresengullendo sin apenas masticar porque el foco de nuestra atención está en otra cosa que no es la comida.



Entonces, esto de la alimentación consciente, ¿para qué sirve? No podemos saber qué es la alimentación consciente sin conocer antes qué es Mindfulness. Mindfulness es una técnica para ser totalmente consciente de lo que ocurre tanto a tu alrededor como en tu interior. Se basa en prestar atención de manera deliberada a lo que se esté haciendo en el momento presente, sin emitir ningún juicio, con plena aceptación.



Mindful eating o alimentación consciente es estar presente en los momentos relacionados con la alimentación. Poner toda la atención en comer y beber. Parece una tarea fácil, ya que comer es algo que hacemos todos los días, pero no siempre lo hacemos centrados en ello.



COMER (Y BEBER) DE MANERA CONSCIENTE TIENE MUCHOS BENEFICIOS PARA NUESTRA SALUD, TANTO FÍSICA COMO MENTAL Y EMOCIONAL.



Y ahora te voy a dar algunos consejos para que empieces con esta práctica y te explico algunos de sus muchos beneficios.



Para empezar con la práctica solo necesitas la intención de querer hacerla. Cada vez que dediques un momento a comer o beber, trata de poner en práctica los siguientes pasos. En primer lugar, siéntate (a ser posible, en un lugar tranquilo), respira y relájate. Si crees que esto no se puede cumplir, no pasa nada, sé consciente y acéptalo, no por este motivo tienes que dejar de practicar mindful eating.


Ahora es el momento de escuchar a tu cuerpo -sí, antes de empezar a comer-. Sé consciente del estado en el que te encuentras, tanto físico como mental, los pensamientos que rondan por tu cabeza, las emociones que sientes, cómo te sientes físicamente, cuál es tu postura y sobre todo, cuánta hambre tienes. Para tener una buena relación con la alimentación es muy importante saber reconocer las señales de hambre y saciedad. Estas señales te ayudan a saber cuándo comer y cuándo parar, pues no es lo mismo estar lleno que saciado. La práctica de comer con atención te va a ayudar con estas señales y con ello aprenderás también a elegir qué alimentos comer en cada momento. Eso significa no tener distracciones durante la comida, es decir, fuera móvil, televisión o cualquier distractor, aunque sea una buena lectura.



Cuando tengas la comida delante, fíjate en todo: colores, cantidades, olores, imagina qué sabor y textura tiene cada alimento. Con este simple y corto ejercicio de imaginación, junto con el estado de relajación y tranquilidad, vas a desencadenar la primera parte de la digestión, la salivación.


Llega el momento de llevarte la comida a la boca (por fin). Intenta que al menos los tres primeros bocados sean lo más conscientes posibles. Con el primer bocado, cierra los ojos (si la situación lo permite) y siente en tu boca sabores, aromas, temperatura, texturas; cómo la lengua experimenta cambios, la sensación en los dientes y encías, y sobre todo mastica bien, porque así ayudarás a una buena digestión.



Se recomienda que, en cada bocado dejes los cubiertos sobre la mesa, para no estar pendiente del siguiente bocado y que centres toda la atención en la experiencia presente.



La alimentación consciente es una herramienta muy útil que utilizamos mucho en consulta. En personas con sobrepeso u obesidad, con trastornos alimentarios o con personas que no tienen una buena relación con la comida y quieren mejorarla.



Si quieres empezar con esta práctica o mejorar tu relación con la alimentación, te recomiendo que te acompañen profesionales especializados, a ser posible desde un abordaje interdisciplinar de al menos psicólog@ y nutricionista.



El primer paso para tener una buena relación con tu alimentación es ser consciente del punto del que partes, es decir, cómo y cuánto comes y cuáles son los pensamientos, creencias y emociones que envuelven tu alimentación. Reconociendo y aceptando de dónde partes, podrás plantearte los objetivos para conseguir tus metas, alcanzando la relación con la comida que deseas rumbo hacia tu bienestar.


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