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LA PSICOTERAPIA EN LA VEJEZ




Por qué es necesaria y recomendable.







La última etapa de la vida, la vejez implica numerosas dificultades, crisis y cambios psicológicos característicos: soledad no deseada, sentimientos de inutilidad, falta de afecto, aislamiento social o dificultades en las relaciones, duelos por la muerte de seres queridos, pérdida de movilidad debido a enfermedades, temor a la muerte y depresión. Todo esto tiene consecuencias negativas en la salud mental y emocional de las personas mayores y también en su ambiente familiar o entorno más cercano.



LA SALUD MENTAL EN LA VEJEZ


Uno de los problemas más frecuentes en la población general, en especial en las mujeres, y que se agudiza durante la etapa de la vejez, es la depresión, trastorno que, en muchas ocasiones, guarda una estrecha relación con la pérdida de autoestima. También suele presentarse durante este periodo del ciclo vital por la sensación de inutilidad y vacío que experimentan las personas.



La depresión en el adulto mayor difiere en varios aspectos de la que ocurre en sujetos más jóvenes. La tristeza es uno de los síntomas menos comunes. Las frecuentes pérdidas en esta edad, el aislamiento social y una visión negativa del envejecimiento hacen al adulto mayor mucho más vulnerable a tener depresión y otros trastornos emocionales, como duelos patológicos o ansiedad generalizada.



Afortunadamente, la gran mayoría de las personas mayores, son psicológicamente saludables. Generalmente, estas personas participan de forma activa en la vida, son independientes y autosuficientes y mantienen relaciones saludables y satisfactorias con otras personas. De este modo, la última etapa de la vida puede ser una época de realización, de actividad y de consolidación de las habilidades y conocimientos que se han ido aprendiendo a lo largo de la vida.



Sin embargo, los recursos psicológicos y emocionales de la vejez con frecuencia disminuyen debido a las muchas crisis que deben enfrentarse y es aquí donde entra la necesidad de pedir ayuda, acudir a un profesional de la psicología y empezar un proceso de psicoterapia.



LA PSICOTERAPIA EN LA VEJEZ



Freud afirmaba que después de los cuarenta años las estructuras cognitivas del cerebro de las personas se hacen muy rígidas y ya no es posible cambiar. De ser así, en la vejez no habría oportunidad de crecimiento personal, ni de adquisición de nuevos aprendizajes. Tampoco habría posibilidad de cambio ni tendría sentido acudir al psicólogo.



Afortunadamente, numerosos estudios han demostrado que esto no es así y confirman que la psicoterapia también más allá de los 65 años. Así pues, la plasticidad del cerebro y la capacidad de aprendizaje y de cambio se mantiene a lo largo de todas las etapas del ciclo vital, incluyendo la etapa de la vejez.



La terapia cognitivo conductual comprende una serie de técnicas estructuradas, centradas en el presente y orientadas a la acción. Este tipo de terapia es la más adecuada para las personas mayores porque no exige trabajar necesariamente con los recuerdos infantiles ni tumbarse en un diván durante años.



Este modelo es muy respetuoso con la edad: la fase de la vida en que el individuo se encuentre es irrelevante para comprender y cambiar las conductas. O, al menos no es determinante a la hora de establecer los objetivos terapéuticos. Las personas pueden cambiar en cualquier momento de su vida. El terapeuta se centra menos en cuestiones relacionadas con la infancia y más en problemas de aquí y ahora.



El hecho de la desvalorización cultural de los últimos años de la vida del ser humano, coloca a los ancianos en una posición de minusvalía e inferioridad, lo cual genera los consabidos sentimientos de pérdida de la autoestima, la depresión, el aislamiento y otros.



El objetivo central de la psicoterapia en la vejez es que el paciente actualice sus potencialidades, reoriente su vida según sus valores, de tal modo que logre darle a su día a día un sentido más completo y digno.


Con la psicoterapia se consiguen cambios en los sentimientos y emociones, los

pensamientos y la conducta, mejorando las relaciones sociales, disminuyendo la

ansiedad y el estrés debido a enfermedades o cambios en el entorno, aumentando la

satisfacción vital y el sentido de productividad. Todo esto fortalece la autoestima y los

sentimientos de dignidad y de pertenencia a la comunidad.



¿CÓMO ES UN PROCESO DE PSICOTERAPIA EN LA VEJEZ?



Un proceso de terapia psicológica no difiere demasiado según sea para una persona

mayor o un adulto de mediana edad. Aunque nos adaptaremos a sus particularidades

debidas a la edad, el proceso como tal no difiere demasiado porque, como ya hemos

dicho, la capacidad de aprender, de crecer emocionalmente y de cambiar se mantiene

durante todo el ciclo vital.


Todo proceso terapéutico tiene las siguientes fases:


1) Evaluación: es la fase en la que vamos preguntando sobre distintos temas y vamos reuniendo información relevante para conocer en profundidad las dificultades del paciente.


2) Hipótesis: explicamos al paciente qué le está pasando, cuál puede ser el origen de su problema y, lo más importante, que puede hacer para solucionarlo.


3) Terapia: el paciente aprende, durante las sesiones, distintas pautas, estrategias y herramientas que luego llevará a la práctica en sus distintos entornos (familia, amigos, tiempo libre, etc).


4) Seguimiento: una vez que vamos consiguiendo los objetivos terapéuticos, vamos distanciando más las sesiones hasta que damos por finalizada la terapia.


Si tienes algún familiar mayor que pueda necesitar ayuda psicológica o si tu mismo tienes más de 65 años y te has sentido identificado con lo que acabas de leer, no dudes en ponerte en contacto con nosotros.


Te resolveremos tus dudas y, si quieres, te acompañaremos y guiaremos en tu cambio personal. En IAN DE PSIQUE, RUMBO HACIA TU BIENESTAR.


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