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La Terapia Cognitivo Conductual tiene entre sus objetivos la modificación de las cogniciones (lo que pensamos) para cambiar los afectos (lo que sentimos) y la conducta (lo que hacemos). Identificar pensamientos negativos, dañinos o aquellos que no son adaptativos para nosotros, generará unos sentimientos y conductas más positivas.

 

De una forma sencilla podríamos decir que el modelo asume que las respuestas emocionales de una persona y su comportamiento consecuente, están determinadas por su percepción de los acontecimientos. Es decir, no es la situación en si misma lo que determina lo que la persona siente, y hace, sino la forma en que esa persona construye / interpreta esa situación.

 

El objetivo es el alivio del malestar emocional y otros síntomas de trastorno emocional.

 

La terapia consiste en enseñar una serie de técnicas y estrategias psicológicas probadas científicamente para que la persona afronte su problema emocional o lo maneje hasta eliminarlo. El psicólogo es un entrenador y la terapia es un proceso de entrenamiento o reaprendizaje donde se elimina el resultado de malas experiencias.

 

Desde un punto de vista metodológico, la Terapia Cognitivo Conductual es una disciplina científica. La eficacia de las técnicas o la veracidad de los modelos, no se basan en escritos u opiniones más o menos brillantes o creativas, sino en datos experimentales. Cuando por ejemplo se afirma que la “Exposición in vivo” es el tratamiento de elección para la Agorafobia, hay cientos de estudios que lo demuestran.

 

La terapia no consiste en charlar con tu psicólogo una vez por semana. La terapia consiste en acudir a la sesión una vez por semana a aprender habilidades muy concretas que deberás practicas entre sesión y sesión. Por eso es bueno que sepas ya que siempre vas a llevarte “tareas para casa”.

 

Estas tareas tienen objetivos muy concretos que el psicólogo te irá explicando. Hay tareas que sirven para obtener más información sobre tu problema y suele hacerse al principio de terapia: rellenar autorregistros, cuestionarios... Otras tareas consisten en practicar las técnicas que te habrá enseñado: técnicas para controlar tu nerviosismo, los pensamientos depresivos, para mejorar las habilidades en relación a los demás, para tomar decisiones o las que necesiten según sea tu problema.

 

Fases de la terapia

 

Los problemas psicológicos que pueden interferir en la vida de una persona son muy variados y el tiempo de duración de una terapia depende en gran medida de múltiples factores personales: tiempo transcurrido desde la aparición del problema hasta solicitar ayuda, apoyo familiar o social, limitación de los síntomas que provocan en distintas áreas vitales del individuo, etc.

 

Sin embargo hay unas fases comunes a toda intervención y que pueden orientarnos en torno al tiempo necesario para completar una terapia de orientación cognitivo-conductual. Hablamos de  4 fases: Evaluación, Explicación de la Hipótesis, Terapia y Seguimiento.

 

La fase de EVALUACIÓN consiste en que el profesional recabe toda la información necesaria sobre el problema de la persona que solicita ayuda. A través de preguntas guiadas, cuestionarios, tests y autorregistros, el psicólogo indaga en el origen del problema y su mantenimiento en el tiempo. La duración de esta fase es variable dependiendo del cliente, el problema u otras variables. Suele variar entre tres y cinco sesiones.

 

La fase de EXPLICACIÓN DE LA HIPÓTESIS consiste en explicar al paciente el por qué de su problema, es decir, qué factores han iinfluido en la aparición de su conflicto, pero sobre todo, cuáles lo mantienen. Esta fase es muy importante, pues no sólo supone una explicación para el cliente, sino que marcará los objetivos a conseguir dentro de la terapia. También se podrá especificar en qué consistirá el tratamiento y se avanzará posibles técnicas o recursos necesarios. Suele durar una sesión.

 

La fase de TERAPIA, es la más activa. A través de técnicas adaptadas a cada problema, se enseñará al cliente los recursos que le ayuden a obtener nuevos conocmientos, habilidades, formas alternativas de actuar, etc.. con la finalidad de que estos nuevos aprendizajes le ayuden a la resolución o manejo de su conflicto. Estas nuevas estrategias brindarán al cliente nuevas formas de pensamiento o actuación. Para un buen aprendizaje es necesario un entrenamiento, consistente en la realización de tareas entre las sesiones. Éstas son necesarias para aportar más información de cómo la persona piensa, sienta o actúa.

 

Generalmente las sesiones son semanales, de 50 minutos por sesión, siendo posteriormente programadas de forma quincenal, mensual y de forma general, con una menor frecuencia según la evolución del cliente. Es difícil predecir la duración de esta fase ya que depende del problema, el ritmo de cambio de conducta, disponibilidad del cliente, motivación, etc.

 

La fase de SEGUIMIENTO, suele incluir entre 3 y 6 sesiones cada vez más espaciadas en el tiempo. Esta fase se inicia cuando el problema ya se ha solucionado y suele prorrogarse un año. El objetivo de esta fase es comprobar y reafirmar el aprendizaje conseguido a los largo de la terapia. Lo que se pretende es que el cliente aprenda a manejarse solo, poniendo en práctica todo lo aprendido.

La Terapia como herramienta de salud