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KIT DE SUPERVIVENCIA PARA NO ESTALLAR

 

 

Lo cierto es que todo el mundo se pone furioso en algunas ocasiones. De hecho, es un sentimiento más común de lo que parece.

 

En realidad la ira no es algo aversivo, sino la forma en la que nuestro cuerpo nos dice que lo que está pasando nos desagrada.

 

El problema es que la ira puede crecer y volverse incontrolable demasiado deprisa, haciendo que digamos y hagamos cosas que no diríamos o haríamos nunca estando calmados. Cuando la ira crece y estallamos las situaciones malas se convierten en aún peores.

 

Para empezar, quiero compartir contigo el secreto sobre la ira. Este, evitara que explotes cuando las cosas no salgan tal y como las tenías planteadas.

 

“Lo único que hace que pierdas los papeles y estalles, eres tú mismo”

 

Antes de empezar a desarrollar los distintos componentes de este sencillo kit contra la ira, tienes que saber reconocer los desencadenantes dado que una de las razones por las que te pones furioso. Es decir, aparece algo que provoca una reacción, produce pensamientos de ira o pensamientos calientes y por tanto sentimiento de ira. Es muy útil saber qué cosas desencadenan tu ira, para entender el origen de la misma, así como para poder evitar que algunas de esas cosas sucedan tan a menudo.

 

Muchas personas han aprendido a controlar la ira. Con este kit de supervivencia seguro que tú también puedes!

 

Pongámonos en contacto con los distintos métodos de extinción de la ira.

 

  1. Tómate un descanso. Esto significa alejarse del sitio donde estás sintiendo la ira. Significa irte, para así, poder calmarte y pensar con claridad. Para que dar este paso te resulte más fácil, tienes que tomar la decisión de echarte a un lado y además, te recomiendo que con antelación,  pienses qué cosas puedes hacer, para tomarte un descanso en una situación de ira. Te propongo algunos ejemplos que te pueden resultar de ayuda; lee un libro, juega con tu mascota, date una ducha, escucha esa canción que tanto te gusta…

  2. Busca pensamientos fríos. Se trata de buscar pensamientos alternativos a los pensamientos de ira. Son cosas que te dices a ti mismo para sentirte mejor, éste tipo de pensamientos te ayudarán a calmarte. Cuando más veces te repitas el pensamiento frío más real se hará. No puedes evitar que los pensamientos de ira o los pensamientos calientes aparezcan, pero sí, puedes decidir que los pensamientos calientes no sigan estando ahí. Así, reemplazándolos por pensamientos fríos te empezarás a sentirte mejor.

  3. Libérate de la ira de forma segura. Este método consiste en liberar la ira haciendo algo que se la lleve sin hacer daño a nadie ni a nada. Diferenciamos dos formas de llevarlo a la práctica:

  • Método activo de liberarse de la ira.

El método activo consiste en quemar la energía de la ira realizando alguna actividad física, cuánto más intensa sea mejor. Baila, sal a correr, date una vuelta con la bicicleta, salta… tendrá que ser algo que te lleve al menos unos 10 o 15 minutos.

Este método funciona mejor, si te concentras en la actividad que estás realizando o en algo que no tenga nada que ver con lo que te ha enfadado como por ejemplo realizar ejercicios.

Como te comentaba anteriormente, aquí, también te puede resultar de utilidad, pensar en las actividades que puedes hacer en cada uno de los lugares en los que la ira te puede generar conflictos.

  • Métodos para calmarse.

La ventaja de los métodos para calmarse es que son relajantes, personales y puedes ponerlos en práctica en cualquier lugar y momento.

Primero, tendrás que aprender a controlar la respiración dado que es una importante parte de todos los métodos para calmarte.

En la segunda parte de este método,  tendrás que usar todo tu cuerpo y probar distintas opciones hasta que des con la que más te guste.

 

4. Ocuparse del problema. Para poder ocuparte del problema tendrás que decidir hacer algo para que la situación mejore. Se trata de pasar a la acción desde la calma.

     - El primer paso es decir en voz alta cuál es tu problema.

     - El siguiente paso es pensar qué es lo que quieres, teniendo en cuenta que en ocasiones lo que quieres y lo que es posible a veces es distinto. Por tanto, llegados a este punto, tendrás que practicar la flexibilidad. Es decir, pensar de forma creativa en distintas posibilidades en lugar de quedarte atascado, buscando así soluciones alternativas.

 

 

5. Seguir adelante. Con esto, me refiero a decidir no pensar más en el problema. Incluso aunque no se haya resuelto tal y como te gustaría. Significa pasar a otra cosa, sin quejarse, sin guardar rencor…

6.      Reconocer los desencadenantes. Prueba a utilizar estos métodos de extinción de la ira y posteriormente, cuando estés más calmado, intenta descubrir qué la ha provocado. Si te das cuenta de que algunos se repiten intenta diseñar un plan que te ayude a evitar ese desencadenante en futuras ocasiones y así te pueda ayudar a mantener el control cuando aparezca.

 

Ahora que conoces este pequeño kit de supervivencia ante la ira, ¿te animas a ponerlo en práctica?

 

Y recuerda, si tienes algún tipo de dificultad podemos recorrer junt@s el camino hacia el bienestar.

 

 

 

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